GRACIAS, IGNORANTES.
21/5/2008 Los seguidores del Chelsea animan
antes del comienzo de la celebración de la final
de la Liga de Campeones entre el Chelsea y el
Manchester United en el estadio Luzhiniki de
Moscú.
21/05/08 El dueño del Chelsea inglés, Roman
Abramovich dialoga con el presidente de la firma
rusa de gas Gazprom, Alexei Miller, al término del
juego ante el Manchester United, por la final de la
Liga de Campeones.
Cuando Alfredo Di Stéfano habla, todos callan. Escucharlo es asistir
a una lección magistral sobre el fútbol, sobre el amor a la pelota, la
misma que inmortalizó en piedra en la entrada de su casa con una
inscripción que reza: Gracias, vieja.
Todos los días agradezco haber nacido en Colombia, que Di
Stéfano se hiciera famoso en mi país, en mi equipo y el trabajo que
tengo, cuatro hechos que me permitieron acercarme al mejor
jugador de todos los tiempos, opinión personal, claro. Y de esas
escasas pero inolvidables conversaciones quiero transmitirles
unas líneas, una idea: “¿cuántos ignorantes viven de la pelota?
Demasiados, y esos son los que desgarran el fútbol”, me dijo.
Esa lapidaria frase me vino a la mente la noche del 21 de mayo,
cuando veía la final de la Liga de Campeones sentando
tranquilamente en el sofá de mi casa. En el palco, abatido por la
derrota, estaba el multimillonario ruso Roman Abramovich. Ni el
ser el segundo hombre más rico de Rusia y el décimo sexto del
mundo (16.000 millones de euros según la revista Forbes), ni los
755 millones de euros que ha invertido en el Chelsea le han
servido para conquistar, por ahora, su máxima obsesión: La
Champions League.
Algunos aseguran que Abramovich compró el Chelsea en 2003
como hobby, otros dicen que la compra hace parte de su
estrategia para ampliar sus negocios en Europa, específicamente
en Inglaterra, en donde se encuentra Millhouse Capital, la empresa
que controla sus inversiones. Lo cierto es que en cinco años y tras
casi 800 millones de euros, el Chelsea ha levantado dos títulos de
la Premier League, otros dos de la Copa de la Liga y un FA Cup, pero
registra pérdidas anuales de 133,60 millones de euros.
Este es el ignorante perfecto de quien hablaba don Alfredo Di
Stéfano. Un multimillonario que posee el 80 % de la petrolera
Sibneft, el 50 % de la compañía de aluminio ruso Rusal y el 26 % de
la aerolínea Aeroflot, además de centrales eléctricas, bancos,
fábricas de papel y compañías de seguros, empresas que en
conjunto aportan entre un 3 y un 4 % del PBI de Rusia.
Dueño también del CSKA de Moscú y del Corinthians de Brasil, lo
que le ha valido una investigación por conflicto de interesas por
parte de la FIFA, Abramovich habla poco inglés y mucho me temo
que hasta esa fatídica noche del 21 se negaba a aceptar que el
fútbol no es una empresa que se rige por las sencillas leyes
capitalistas.
Y como él hay muchos otros ejemplos de ignorantes del fútbol, en
Inglaterra abundan.
Quédense con dos nombres: George Gillett y Tom Hicks. Son
estadounidenses, el primero, se dice, tiene una fortuna de 1.1
billones de dólares, el segundo de 1.3. Los dos han construido su
fortuna gracias a franquicias deportivas en los Estados Unidos.
Gillett es dueño de los Montreal Canadies (hockey) y del equipo de
Nascar, Gillett Evernham Motorsports. Hicks manda en los Texas
Rangers (béisbol), Dallas Stars (hockey) y atesora el campeonato
de Rodeo conocido como Mesquite.
Quizá tienen grandes conocimientos de béisbol, de hockey o
incluso de montar sobre el lomo de un toro salvaje por más de diez
segundos. Pero, ¿qué saben de fútbol? O soccer, como ellos lo
llaman. Pues nada. Pero aún así compraron el Liverpool a
comienzos de 2007 por 219 millones de libras esterlinas, casi 300
millones de euros.
Hoy, después de provocar el descontento de una de las mejores
aficiones del mundo, de amenazar con salir por la puerta de atrás a
un héroe de la afición, el entrenador Rafael Benítez, y de muchas
más estupideces futbolísticas, amenazan con vender el club. 652 millones de euros podrían recibir del Dubai Group, conglomerado
financiero de este país, en una clara prueba de su astucia para los
negocios.
Mientras tanto los aficionados se tienen que conformar con
celebrar los 24 goles de Fernando Torres. ¿Y los títulos? Eso da
igual para Hicks y Gillette quienes gracias a su experiencia en el
Liverpool ya saben que las copas no son sinónimo de dinero, de
fútbol todavía no han aprendido.
Pero todavía no han leído lo mejor, o lo peor… sin duda lo más
triste. Un exiliado acusado de corrupción, de blanqueo de dinero
y otras oscuras tramas políticas también es dueño de un equipo
inglés. Ese es el caso del político y magnate tailandés, Thaksin
Shinawatra.
El 19 de septiembre de 2006 fue derrocado y como ex primer
ministro tailandés vive asilado desde entonces en Inglaterra.
Primero fue policía, hizo fortuna vendiendo ordenadores a
departamentos gubernamentales con cuestionables contratos,
para terminar controlando el monopolio de su país en telefonía
móvil, televisión por cable y satélites de comunicaciones. Ahora es
el tailandés más rico del mundo.
Se debía aburrir en el exilio y a mediados de 2007 decidió
comprar el Manchester City, un equipo que hace 36 años no gana
un título profesional, acostumbrado a la parte media de la tabla.
Pero llegó Shinawatra, pagó 118 millones de euros por el 75% del
club, lo retiró de la Bolsa, contrató a Sven Goran Ericsson como
entrenador, nombró a sus hijos, Panthongtae y Pinthongta, como
directores del City… y el equipo acabó la temporada en la novena
posición de la Premier.
Lógicamente el desempeñó del equipo durante la temporada no
le gustó a este ambicioso empresario que antes de meterse en la
política transfirió todos sus bienes a su familia; a este racista que
llama a los críticos “Na Liam”, término despectivo para las tribus de
su país; así que amenazó con vender a toda la plantilla, después se
retractó, y ahora sueña con hacerse con los servicios nada menos
que de Ronaldinho, y si no, con cracks del futuro como Giovanni
Dos Santos. Un ignorante más del fútbol que no tiene claro cómo
triunfar en este deporte.
Ignorantes del fútbol hay muchos más, en España tenemos a Del
Nido en el Sevilla y a Lopera en el Betis, que día a día agitan la
actualidad futbolística con sus declaraciones. A otros como Joan
Laporta, Barcelona o Florentino Pérez, Real Madrid, que se
empeñaron en crear equipos invencibles y se encontraron con la
dura realidad del fútbol en el que un verdadero EQUIPO puede
derrotar a “fantásticos” ó “galácticos”.
Y eso que no hemos hablado de agentes, directivos, comerciantes,
fabricantes, responsables de marketing, etc. Un sin fin de
ignorantes del fútbol, para reconocerlos sólo mantengan los ojos
bien abiertos y así disfrutarán de la claridad y la pasión de Alfredo
Di Stéfano.
