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Islas Baleares

Más de 300 días de sol cada año

Por estas y por muchas razones más, Baleares será siempre un lugar ideal como destino vacacional, pues sus incuestionables fortalezas

Dicen que en las islas Baleares jamás se posa el sol, ni siquiera de noche, pues su intenso brillo perdura incansable haciendo parte de la vida nocturna, atestada por turistas sedientos de diversión, quienes luego de disfrutar en las calidas playas, deciden deambular por lujosas avenidas, restaurantes o bares situados a tan solo 95 kilómetros de la costa valenciana. Palma de Mallorca es la capital y su aeropuerto ostenta el mayor tráfico aéreo de toda España. Eso lo dice todo.

Baleares están conformadas por un cúmulo de bellas islas del archipiélago, ubicadas en el Mar Mediterráneo, junto a la costa oriental de la península Ibérica. Al Norte se hallan las islas Gimnesias: Mallorca, isla que presenta una extensión de 3.640 km2; Menorca (690 km2) y Cabrera (100Km2); y al Suroeste se divisan imponentes las islas Pitiusas: Ibiza (541 km2) y Formentera (90Km2).
Según los archivos históricos, en Baleares la primera aparición de vida humana se registró durante el tercer milenio antes de Cristo, aunque en Ibiza y Formentera recientemente se han descubierto varios utensilios que permiten entrever el asentamiento de personas ya en la edad de Bronce.

Desde los años 60, la zona ha presentado un notable incremento demográfico debido particularmente al suntuoso turismo que oferta al mundo su especial clima, sus playas y hoteles, su artesanal gastronomía, las múltiples opciones de ocio y aventura, o los más de 300 días de sol que cubren las islas cada año. Mientras que la media española alcanza un incremento del 30% en sus visitantes, en Baleares se llega al 76%. Realizando una proporción, Baleares se convierte en la comunidad autónoma de España con el mayor número de residentes extranjeros, en donde un 40% proviene de la Unión Europea: alemanes, ingleses, italianos y franceses; y un 35% de Latinoamérica: ecuatorianos, argentinos y colombianos.
Las islas están divididas en cuatro Consejos Insulares: el de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.

MALLORCA
Se tiene conocimiento acerca de que los Fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos y moros, fueron los pueblos que habitaron inicialmente la más grande isla del archipiélago, aunque realmente el turismo inició su acampada solo hasta inicios del siglo XX. Al visitar Mallorca es recomendable pasear por Palma, su capital, lo mismo que por Puerto Soller y la península de Formentor, parajes por donde el caminante apreciará frondosos pinares, calas salvajes, majestuosas bahías y pueblos incrustados en la montaña. Además, sus muy fotografiadas playas son la mejor terapia a favor del reláx: El Portixol, El Molinar, Coll d'En Rebassa, Santa Ponça, Can Pastilla, Playa de Formentor, Bahía de Pi y Santanayí. Debido a su tamaño y ubicación Mallorca posee un amplio bagaje comercial marítimo, partiendo desde San Telmo, uno de sus grandes puertos. La ciudad está dividida en dos áreas, una moderna y otra vieja, en las que se aprecian joyas arquitectónicas como el Castillo de Belver, la Catedral La Seo, el Palacio del Arzobispado, el Monasterio de San Francisco o la Iglesia de Montesión.

MENORCA
En esta isla habitaron civilizaciones trascendentales como los griegos, cartaginenses, romanos, vándalos, bizantinos y moros. El ‘Tratado de Utrecht’ permitió que la isla quedara a cargo de la corona británica durante casi 100 años, un periodo que se ve reflejado en parte de su arquitectura. Después, fueron los franceses quienes tomaron las riendas de la isla, aunque lo hicieron por un corto periodo de tiempo, concluyendo su etapa en 1802 luego de firmar el ‘acuerdo de paz de Amiens’, un hecho que le permitió a Menorca regresar a manos de la corona española.
Esta isla es por su tamaño la segunda más grande del archipiélago. Dista 40 kilómetros al noreste de Mallorca y posee gran variedad de playas y calas. Su capital es Mahón. Cuenta con relevantes monumentos como el de la Casa Consistorial o las Iglesias de Santa maría y San Francisco. En Ciudadela, su anterior capital, se puede divisar la magnifica Catedral, lo mismo que algunos Palacios e Iglesias correspondientes a la etapa Medieval. Menorca ha sido declarada Monumento Histórico Artístico Nacional.

IBIZA
Esta macro discoteca con playas hippie y nudistas, un día fue considerada el enclave estratégico del Mediterráneo, puesto que allí se vivenciaron cruentas batallas, de las que hoy solo quedan vestigios en sus museos. Pero eso fue antes, por que hoy esta isla es conocida ante el mundo como un sinónimo de diversión sin límites. Claro que no hay que olvidar que Ibiza fue una importante colonia cartaginesa, luego fue romana, y después de la conquista pasó a manos de los vándalos y bizantinos, antes de quedar bajo la custodia de los musulmanes, pero eso fue hace mucho.
Sin ninguna duda, Ibiza es uno de los puntos turísticos más famosos de Europa, allí se duerme poco de noche, puesto que la marcha da inicio con el atardecer y continúa dentro de los variados locales de copas y discotecas halladas junto a sus inmensas playas de arena fina situadas al sur de la isla, la cual vive inmersa en medio de pinares y huertos. Su capital está dominada por el centro histórico Dalt Vila, pero es clave recorrer otros puntos: San Antonio Abad, Santa Eulalia del Río, San Carlos, San
José, San Miguel y San Juan, sin dejar de visitar el Museo Monográfico del Puig de Molins, los barrios de la Penya y de la Bomba, la Catedral o el Museo Arqueológico.

FORMENTERA
Si lo que usted está buscando realmente es descansar, esta pequeña isla envuelta entre pinares y playas poco comerciales es el lugar ideal, pues vive su día a día bajo un ritmo relajado, claro, en relación a la velocidad que ostentan las islas anteriormente descritas, en donde la fiesta es una constante. Formentera se encuentra separada de Ibiza por un canal de 3,6 kilómetros y su población asciende a unos 5.200 habitantes. Su principal puerto es San Francisco Javier. El turista debería recorrer por lugares típicos como San Fernando, La Mola, La Sabina o Las Salinas.

GASTRONOMÍA

La gastronomía que se puede saborear dentro de toda Baleares es exquisita y muy tradicional, pues la carta alcanza hasta 600 recetas, muchas de ellas ligadas al mar y en las que además de los componentes propios de la cocina balear, el aceite de oliva
acompaña su elaboración. Ejemplo, un marisco autóctono de la zona llamado Cigala, el típico frit, la burrida de ratjada, la raya guisada con almendra picada, la langosta guisada con calamares, las coques de verduras, los higos, el cuscussó, las formatjades, el gin, el rostit, el flaó, la ensalada de pescado. Igualmente es muy famoso un embutido llamado sobrasada, la ensaimada, la chacina blanda, el cordero asado, los huevos fritos cubiertos por salsa de leche y verduras, las sopas claras con pasta, pescado o carnes, el tumbet… la lista es tan larga como apetitosa.

Texto: Javier Afanador

Fotos: Fundació Destí Menorca

Le han ido consolidando durante mucho tiempo como una de las comunidades autónomas de España que mayor cantidad de turistas alberga cada año, por ello, visítela.