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La debilidad del dólar, el notable crecimiento económico de los
países de la región en los últimos años, la estabilidad política que la
ha convertido en una zona más segura, así como los importantes
adelantos en materia de ciencia y tecnología aplicadas a la
medicina y el mejoramiento de la calidad de los servicios de salud,
son algunos factores que están favoreciendo el ‘boom’ del turismo
médico en Latinoamérica.
Poco se sabe de cuánto dinero mueve el también conocido como
turismo de ‘bisturí’. Sin embargo, algunos expertos se atreven a
hacer cálculos: Sólo en 2006, más de dos millones de “turistas
médicos” salieron de Estados Unidos (EEUU) hacia Latinoamérica
en busca de cirugías dentales, ortopédicas y cardiovasculares lo
cual habría generando ingresos superiores a los 16.000 millones de
dólares a los países receptores (especialmente Colombia, Argentina
y Brasil).
Precisamente, el país del norte es uno de los principales mercados
emisores de ‘turistas médicos’ hacia Latinoamérica, la razón es que un
plan completo puede llegar a costar entre 30% y 50% menos de lo
que pagaría una persona sólo por una cirugía en EE UU. De hecho son
muy conocidos los casos de ciudadanos estadounidenses sin seguro
médico que acuden a clínicas de latinoamericanas para
intervenciones de todo tipo a mitad de precio.
De acuerdo con el doctor David Warner, profesor de la escuela Lyndon
B. Johnson de Asuntos Públicos de la Universidad de Texas, las
compuertas del turismo médico se abrirán cuando las aseguradoras
de EE UU y el propio gobierno federal empiecen a incluir en su
cobertura de salud tratamientos médicos en el exterior. “Es algo que
no está muy lejos de suceder”, sentencia Warner.
Algunas tablas comparativas de precios explican también el
aumento del ‘turismo de bisturí’ desde otras latitudes: una
rinoplastia en Inglaterra cuesta entre 4.500 y 6.000 euros pero en
Polonia, unos 1.100 euros; un implante dental en Inglaterra cuesta
2.800 euros pero en Hungría, 1.200 euros; y una prótesis de cadera
(8.000 euros en Inglaterra) puede ser un 69% más barata en Bulgaria,
un 60% en Malasia o un 49% en India.
Colombia con mejores opciones
En Latinoamérica el ‘boom’ del turismo médico ha tenido beneficios
para países como Colombia. Y tiene dos razones de peso para el
prestigio alcanzado en este campo en los últimos años: Es
reconocida por la Organización Mundial de la Salud que la ha
catalogado como número uno en Latinoamérica en sistema de
salud y es el número 22 (de 191) en el mundo por su notable
desarrollo humano y tecnológico de la medicina.
Al tema estrictamente médico habría que añadir el turístico, pues es
el sector más dinámico de la economía actual después del petróleo
y el carbón, representando el 2% del producto interior bruto (PIB)
colombiano. Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en
los últimos tres años el país ha vivido un crecimiento del 28,62% en
la llegada de turistas. Así mismo, durante el primer cuatrimestre del
presente año han llegado 382.000 personas, factor que lleva a
pensar que se cumplan las metas de unos cuatro millones de
viajeros hacia el 2010. Además, cuenta con una gran variedad de
destinos turísticos.
Estas razones, entre otras, han hecho que en los últimos años Colombia se haya convertido en un destino atractivo para los
extranjeros que buscan realizar tratamientos médicos. Este auge
ofrece diferentes paquetes médicos, en especial tratamientos
odontológicos, oftalmológicos y sobre todo cirugías como aumento
de busto y trasero, liposucciones, entre otras. “Esto es por el buen
nombre que tiene la cirugía plástica en nuestro país” asegura Freddy
Sanabria, cirujano estético, miembro de la Sociedad Colombiana de
Cirugía.
En el caso de Colombia, tampoco existen cifras exactas de cuántos
extranjeros arriban al país con plan de turismo médico bajo el brazo;
“en julio de 2007 más de 600.000 turistas ingresaron al país, de esta
cantidad es imposible saber con exactitud cuántos de ellos vienen a
operarse, pues casi ninguno solicita visa médica. Solo con el visado
de turista pueden hacerse la operación, gracias al corto tiempo de
recuperación.”, dice Sanabria.
Tampoco hay una cifra de cuántos
procedimientos de este tipo se realizan
al año; las operaciones registradas en
centros hospitalarios adscritos a la
Sociedad superan las 200.000 anuales.
Sin embargo, según datos de Proexport,
la entidad gubernamental encargada
de promover el turismo, las inversiones
internacionales y las exportaciones a
Colombia, aproximadamente el 3% de
los turistas extranjeros viajan a este país
para realizarse algún procedimiento
médico.
Bogotá, Medellín y Cali (donde en 2006
se abrieron 20 clínicas estéticas) son las
ciudades líderes en ofrecer este tipo de
servicios. Además de las empresas que
ofrecen los paquetes enteros, hoy en día
los cirujanos plásticos se promocionan
para mercados extranjeros, con páginas
web bilingües donde los mayores atractivos que se le ofrecen al
cliente son la belleza del país, la calidad de los servicios médicos y el
precio. Esos tres motivos, y especialmente el último, son los que
atraen a los extranjeros que deciden viajar por una cirugía.
Además del tema estrictamente estético, la alta tecnología utilizada
en sus hospitales y clínicas permite a los pacientes acceder a los más
recientes avances de la medicina en cirugías cardiovasculares y
neurológicas, transplantes y tratamientos de cáncer, teniendo a su
vez la comodidad de estar en un país latinoamericano, con el mismo
idioma e idiosincrasia similar.
“Colombia ha alcanzado un crecimiento enorme en lo referido al
turismo de placer y de negocios. Ahora, queremos mostrar al mundo
nuestro potencial para el ‘turismo de salud’, ofreciendo tratamientos
de última tecnología y un equipo médico altamente calificado para
atender a los pacientes extranjeros”, afirmaba recientemente Maria
Elvira Pombo, presidenta de Proexport Colombia.
Y el Gobierno está dispuesto a impulsar este sector. “Colombia se
volcará a la conquista de pacientes en todo el mundo, para que
visiten el país y aprovechen las ventajas competitivas del sector de la
salud, de la medicina estética, oftalmológica y odontológica”,
afirmaba Luis Guillermo Plata, ministro de Comercio, durante su
intervención en el Congreso de la Asociación Colombiana de
Agencias de Viajes y Turismo (Anato), en mayo pasado.
Objetivo, España
En el caso europeo uno de los destinos favoritos para realizar
turismo de ‘bisturí’ es España. De hecho, es muy frecuente conocer
de casos de turistas europeos de vacaciones o residentes en
España que aprovechan ventajas del turismo médico como la gran
calificación de los médicos españoles y la diferencia de precio con
sus respectivos países de origen para someterse a operaciones de
cirugía.
Sin embargo, pese a que los españoles acceden cada vez más al
turismo médico, optan por realizarlo en otros lugares diferentes a
España y Europa, como India, aunque sin lugar a dudas los destinos
preferidos están en Latinoamérica. De
ahí que cada vez más las ofertas
provenientes de esa región se dirijan a
captar los clientes españoles. Y las
razones son varias.
Con más de 400.000 intervenciones
durante el pasado año, España
encabeza el ranking europeo de
operaciones de cirugía estética. Con
respecto al resto del mundo, sólo la
superan EE UU, México y Argentina,
según cifras ofrecidas por la Sociedad
Española de Cirugía Plástica,
Reparadora y Estética (SECPRE). El
perfil mayoritario de paciente que se
somete a una de estas intervenciones
en España se corresponde con una
mujer de entre 22 y 45 años de edad. El
público femenino ya supone el 80% de
la demanda en el ámbito de la cirugía
estética y plástica.
Por tipos de operación, se llevan la palma los aumentos de pecho,
liposucciones, correcciones abdominales, cirugía de párpados y
‘lifting’. Según datos de la Sociedad Internacional de Cirugía
Plástica de 2006, más talla de sujetador es lo que la mayor parte de
las mujeres quiere. Por eso, la estrella de la cirugía estética en
España es el aumento de pecho (22,57%), seguido de la rinoplastia
o intervención de la nariz (8,81%) y las inyecciones de colágeno
(7,72%).
Así mismo, aunque todavía minoritaria, los hombres también van
aumentando su cuota de presencia en el mundo de la cirugía
estética. Sus demandas se centran en las rinoplastias,
especialmente entre los más jóvenes, y a partir de los 30 años en los
transplantes de cabello y cirugía de párpados.
Lo que hace unas décadas se contemplaba como un lujo, sólo
accesible a ricos y famosos, se ha convertido en una práctica al
alcance de la clase media, no tanto por su coste -que apenas ha
aumentado en los últimos años- como por las facilidades de
financiación que la mayoría de clínicas ofrecen.
